Terroristas Made in USA

Si pudiéramos inspeccionar cada una de las armas y municiones que los “cárteles” utilizan en México para cometer sus delitos, encontraríamos en un alto porcentaje que son fabricadas en los EU.

La Oficina de Responsabilidad Gubernamental de los Estados Unidos (GAO, por sus siglas en inglés) en 2009, estimó que alrededor del 70% de las armas incautadas en México y rastreadas entre 2004 y 2008 provenían de Estados Unidos. Estas armas eran adquiridas legalmente en EE.UU. y luego traficadas ilegalmente a México a través del mercado negro. Además, en 2021, el Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) de EE.UU. publicó un informe que indicaba que más del 50% de las armas incautadas en México y rastreadas entre 2014 y 2018 habían sido fabricadas o vendidas originalmente en Estados Unidos.

Las armas más traficadas de Estados Unidos a México suelen ser armas de fuego de uso civil, pero con características que las hacen altamente peligrosas y atractivas para el crimen organizado. Entre los tipos de armas y calibres más comunes se encuentran: los rifles de asalto tipo AR-15 y AK-47, estos últimos de fabricación Rusa con calibres .223 Remington y 7.62 x 39mm; pistolas semiautomáticas, calibre

9mm, .40 S&W, .45 ACP; escopetas, calibres: 12 gauge y 20 gauge; ametralladoras y armas de alto poder, con calibres .50 BMG (Browning Machine Gun) y otros calibres militares que sobrepasan la potencia y cadencia de fuego de las armas que traen nuestras policías y aunque menos comunes debido a su tamaño y costo, algunas armas de alto poder, como las ametralladoras ligeras o rifles de francotirador de calibre .50, también han sido incautadas en México. Estas armas son extremadamente peligrosas y pueden penetrar blindajes ligeros; armas cortas como revólveres de calibre .38 Special y .357 Magnum, en últimas fechas, la ostentación y el despliegue publicitario de la delincuencia organizada las hace ver con cohetes, drones, sistemas de espionaje y vehículos con blindajes artesanales pero eficientes ante la potencia de fuego de las fuerzas armadas.

El mercado negro de las armas gringas tiene una oscura raíz de intervencionismos en todo el mundo alentando golpes de Estado y guerras de baja intensidad con fines hegemónicos y mercantilistas, claro ejemplo de ello, fue el caso conocido como Irán-Contras; durante el gobierno de Ronald Reagan en la década de los 80´s: la CIA, a pesar de que estaba prohibido venderle armas a Irán, de manera clandestina se las vendió y con lo recaudado armó el grupo de derecha “Contras” en Nicaragua para enfrentar al Gobierno del Frente Sandinista de ideología de izquierda. A pesar del gran escándalo internacional que se armó hace 45 años, el manejo oscuro de las armas, su tolerancia para la venta de armas y su paso al mercado negro, sigue siendo un mecanismo que termina beneficiando a la gran industria bélica de los Estados Unidos; en lo que va de esta semana de febrero del 2025, va en aumento la preocupación de  que los miles de millones de dólares y armas aportadas al régimen de Zelensky, pueden ser desviadas a grupos terroristas, tal y como sucedió después de la guerra en Libia e Irak.

Los “grupos terroristas” al margen de sus motivos son: organizaciones, facciones o colectivos que utiliza la violencia, la intimidación o el terror como método principal para alcanzar sus objetivos políticos, ideológicos, religiosos o sociales. Estos grupos suelen dirigir sus acciones contra civiles, instituciones gubernamentales o símbolos de poder, con el fin de generar miedo, desestabilizar sociedades o forzar cambios políticos; resulta obvio que la “delincuencia organizada” de los cárteles no tienen ideología alguna y que su violencia está condicionada a controlar territorio para la mercantilización de su producto; si bien utilizan violencia extrema y logra amedrentar a la población civil, su objetivo es la venta de drogas.

El gobierno de Donald Trump acaba de emitir una orden ejecutiva donde declara terroristas a grupos de narcos como el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG); el Cartel de Sinaloa, el Cartel del Golfo y La Nueva Familia Michoacana; el Cartel del Noroeste (CDC, una escisión de los Zetas), y Carteles Unidos, un conjunto de células que opera en el sur de México, de otros países al Tren de Aragua y a los Mara Salvatrucha, cuyo origen está en Los Ángeles.

En 1996 mediante una Ley, EE.UU. creó una lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés) donde además, definió los mecanismos de persecución y sanciones que deberían imponérseles. En la actualidad está integrada por 75 grupos que va desde Al Qaeda hasta Sendero Luminoso en Perú.

Los criterios para declarar a una organización como terrorista es que deben ser extrajeras, cometer actos de terror y fundamentalmente ser: una amenaza para la seguridad estadounidense o para la defensa, las relaciones exteriores o los intereses económicos de ellos. Queda más que claro que es el brazo largo y militar del imperio gringo para proteger y expandir sus intereses económicos.

Los efectos del narcotráfico, particularmente las muertes por sobredosis de fentanilo en los EEUU son de más de 100 000[1] al año; ¡274 diarios!

Se puede entender que el gobierno de Estados Unidos vea a los narcotraficantes como grupos que amenazan su seguridad nacional al provocar tal cantidad de muertes; pero lo que hipócritamente han dejado de lado, son los recursos que se quedan en su país por la venta al menudeo de las diversas drogas ¿Quién distribuye los millones de pastillas de fentanilo? ¿dónde guardan el dinero o dónde lo invierten? ¿Por qué no se desalienta el consumo de estupefacientes entre la población? Son preguntas que la orden ejecutiva de Trump deja de lado y solo piensa en una futura intervención peliculesca como el asesinato de Bin Laden en una franca e ilegal intervención en Pakistán por parte de las fuerzas especiales de su ejército.

En una entrevista en diciembre del 2023, Janet Yellen[2] la Secretaria del Tesoro de los EU frente al Secretario de Hacienda mexicano Rogelio Ramírez de la O, reconoció que circulan en su país 100, 000 millones de dólares producto del narcotráfico, ese día dijo Yellen: “El tráfico de drogas ilícitas, especialmente de fentanilo, ha sido y seguirá siendo uno de los principales focos de nuestro trabajo (…) El tráfico de drogas socava el Estado de Derecho, amenaza la salud de nuestros ciudadanos y plantea riesgos para nuestra seguridad económica y nacional”, Ya estaba puesto en la mesa el criterio sobre el peligro que representan los narcos para su seguridad económica y nacional, solo faltaba que llegara Trump y firmara la orden ejecutiva.

Adelantándose a cualquier injerencismo la Presidenta de México Claudia Sheinbaum ha mandado al Congreso de la Unión senda reforma a los Artículos 19 y 40 de la Constitución, para que no se tolere intromisión alguna y se penalice duramente a los narcos y sus socios y de paso: se pueda demandar a las compañías productoras de armamento, para que por complicidad, sea por acción u omisión, se les pueda demandar.

La retórica de Trump y su declaración de terroristas a narcotraficantes, no resuelve su grave problema de salud pública y muertes por adicción a los opioides, sino, un cambio paradigmático en el control de armas, del dinero que se lava en sus cajeros automáticos y del consumo de drogas, muy alentado por cierto desde la prescripción legal de drogas y la liberación del consumo de la mariguana en varios de sus estados.

Está claro que los narcos como asociaciones criminales, dadas las exorbitantes ganancias que reciben, les permite una estructura paramilitar que reta a cualquier Estado y su ejército y policías, pero eso no requiere de una estrategia de “guerra convencional” sino de una más social y profunda que analice las causas de la drogadicción en la sociedad y la ruptura de redes de negocios que alientan el narcotráfico y obviamente a las “armadoras” que se enjuagan las manos con las ganancias por la venta de armas, sea legal o ilegal, a esos narcotraficantes; pues finalmente son sus armas las que le permiten a sus “terroristas” llevar el fentanilo a sus propias casas, por ello: los terroristas están hechos en EEUU.


[1] https://www.infobae.com/salud/2024/10/08/las-muertes-por-sobredosis-en-ee-uu-se-reducen-un-10-segun-los-primeros-datos/

[2] https://www.eleconomista.com.mx/economia/Trafico-de-drogas-genera-100000-millones-de-dolares-al-ano-Janet-Yellen-20231206-0107.html

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