Tejiendo fino

Las metáforas nos ayudan a comunicar con imágenes lo que resulta difícil explicar de otro modo; así, para referirnos a una sociedad cohesionada, responsable, humanista y democrática, solemos decir que su “tejido social” está firme y por el contrario un entramado social roto lleva a todo mundo a pensar inmediatamente en la tela deshilachada, agujereada o de plano podrida que con un simple jalón se rasga más: cómo no entenderlo si la ropa es nuestra segunda piel.

También la gente entiende que la pobreza y la pereza son progenitoras de todos los vicios y que a partir de ahí se engendran muchos delitos… algunos, por cierto, se vuelven imposibles de no hacer, ante la defensa de un derecho elemental: la vida; así el robo famélico se convierte en un acto heroico para defender lo único que lo pobres tienen.

En sesudos foros, intelectuales orgánicos y no tan orgánicos han expuesto que una sociedad hecha jirones por la desigualdad económica caerá en una espiral de violencia y una previsible “revolución” donde se enfrentarán pobres contra ricos tratando de crear un sistema más justo, más equitativo e igualitario; esos actos de violencia intentan parchar la trama rota de la sociedad, pero no siempre el parche refuerza la rotura, sino que siendo tela nueva sobre vieja, esta última finalmente da de sí y el hueco se hace más grande… las tejedoras y los sastres, saben que unir y reparar lo viejo con lo nuevo, requiere de un “tejido fino”; uno que repare uno a uno los hilos de la urdimbre y rediseñe los hilos de la trama.

El tejido social de México en un evento explosivo rompió treinta años de un entramado montado en el porfiriato, donde la élite sobrexplotó casi el noventa por ciento de la población trabajadora y dentro de ellos, obviamente más a los indígenas.

Bien se puede decir que el nuevo patrón y diseño de la nueva tela social se fundamentó en la Constitución de 1917.

Cardenismo y Estado Benefactor de por medio, le dieron colorido a nuestra sociedad y de nuevo a partir de los 70´s hasta el 2018 los hilos se enredaron y otros se rompieron dando pie a la real desintegración del “tejido social”; pero eso no fue todo, sino que un proceso mundial de globalización y de capitalismo rampante en su versión neoliberal, mandó los patrones a los telares sociales de países emergentes y de capitalismo tardío, para que tejieran la tela de la modernidad y del desarrollismo.

El flujo de riqueza a los centros de poder, particularmente hacia los EU, creó una sociedad consumista, individualista, hedonista y profundamente aburrida, cuyo delirio de experimentar cosas nuevas, sensaciones inimaginables, más la habituación farmacológica en sus elites guerreras, los llevó al consumo masivo de estupefacientes… y todo nuevo mercado genera a sus productores, así como los productores generan su mercado. El tráfico de drogas más grande del mundo es hacia los Estados Unidos.

La producción y tráfico de drogas ha impactado a la sociedad mexicana y se ha vuelto un problema grave en la medida en que el consumo no disminuye en los EU y si bien también afecta a la población mexicana consumidora, su efecto mayor es la violencia innata de una actividad totalmente ilegal. La generación de ganancias y la capacidad de fuego, el mimetismo con la misma sociedad, crea un complejo problema que reta al “Estado” mismo en todo su poder. En el imaginario colectivo y por acción misma de violencia y padrinazgo, el narco es temido y venerado a la vez… algo que sin duda también tiene el Estado y su imperio para imponer la Ley.

También, dado el modelo de producción y explotación de la fuerza de trabajo, donde no está el narco, está el cacique, el líder charro, la patrona y el patrón cabrón y sin ir más lejos: una estructura política autoritaria que naturaliza el abuso y se aleja de una cultura humanista y solidaria: “Chinga porque atrás vienen chingando”

El arribo de una tejedora social a la Presidencia de la República está moviendo los telares y además rediseñando el “tejido social” que ya se venía prefigurando desde el 2018.

Entrar a la casa del pobre donde el narco también entraba y ofrecer los servicios del Estado: salud, educación, apoyo para la producción, igualdad sustantiva sacando del encierro a millones de mujeres, cultura identitaria, inclusión y toda una gama de derechos humanos inimaginables por los pobres y llevarlos a un plano de Derecho Constitucional, es sin duda empatar la trama y rediseñar la urdimbre del tejido social, no es un simple parche de tela vieja con nueva, sino un revolucionario: ¡Tejido fino!

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