Los judíos israelitas no se detienen, después de una válida defensa, han pasado al genocidio del pueblo palestino y los demás grupos que habitan en la franja de Gaza; los gobernantes apóstatas de todo el mundo, con raras excepciones, miran el asesinato y se ríen de los soldados nazi-israelitas cuando en la execración se visten las ropas íntimas de sus víctimas. ¿Quién los hace así?

En Guerrero, muere asesinada una niña de ocho años, por la que supuestamente pedían un rescate miserablemente de 250 mil pesos; la policía señala a una vecina y sus supuestos dos hijos; la turba enardecida los lincha, pero solo muere la mujer. Las escenas son brutales y llevadas a cabo por potenciales asesinos de mujeres ¿Quién los hace así?

En España, Argentina y en los nichos de las Redes Sociales, la derecha, ha montado una campaña mentirosa sobre el gobierno de México y la candidata de MORENA para evitar que ganen las elecciones. Empresas como Atlas Network, CLS Strategics o fundaciones presididas por el ex presidente español José María Aznar, el escritor Mario Vargas Llosa o el magnate mexicano Ricardo Salinas Pliego, invierten miles de dólares para “engañar” a los electores y hacer que no voten o voten en contra del proyecto de la 4T ¿Quién los hace así?

En Veracruz, una prensa obscena y totalmente ajena a una ética de la verdad y objetividad del hecho noticioso se despliega a favor de candidatos impresentables, pero ricos y dispendiosos, cuyas fortunas nacieron en los días aciagos de la galopante corrupción, acostumbrándola al “chayote” y a la mediocridad, utilizándola ahora también contra MORENA ¿Quién los hace así?

MORENA misma, no es capaz de ver como se socavan sus frágiles bases, al dar cabida a candidaturas hechas en los tiempos pasados, es decir, la fama comprada con dinero de la corrupción a sabiendas de que esa “forma de ser” creó las condiciones sociales, políticas y económicas que tanto trabajo está costando desarticular y transformar… es cuestión de tiempo ver como los corruptos se quitan la careta y vuelven a robar.

El desprecio por el Hombre-Mujer ético, es decir, consciente y consecuente con actos que benefician primero a la comunidad y después a su individualidad, tiene su origen mítico en la traición de Judas y la “venta” de Jesús a sus adversarios. Para el ególatra nada importa más que él mismo; para el mercantilismo: todo es mercancía y se vende al mejor postor de tal suerte que no tienen que afligirse quienes se venden por OnlyFans o sus órganos por la red oscura… tampoco si compras a través de tu red privada. ¡Es un mercado perfecto para delinquir!

Una rápida mirada a nuestra moderna sociedad nos da la razón y muestra la profunda crisis civilizatoria en la que vivimos; pocos viven para sí, teniendo consciencia de que son parte de la comunidad y se deben a ella; la misma comunidad se encuentra dislocada porque sus integrantes son robots individuales con un yo hipertrofiado extraño a la propia comunidad, es una serpiente que se come la cola.

Resulta evidente, que hablar de la comunidad, de poner el ejemplo trabajando para el bien común; de darle al César lo que es de él (impuestos) y a dios lo que es de dios (justicia y bondad) resulta molesto para los corruptos y conservadores que miran como supremo bien la corrupción, la rapiña y la mentira. Ante esa evidencia y el riesgo de morir crucificado, siempre queda la opción de ser consecuente y preferir la bondad que el odio, la justicia que la injusticia, la comunidad que el egoísta yo.

No basta entonces, la prédica individual y el ascetismo que el capitalismo ha entronizado, sino la lucha social y democrática para construir un nuevo éthos popular que privilegie los derechos humanos por encima del simple individualismo y la ganancia oportunista en las relaciones mercantiles (incluida la explotación de la fuerza de trabajo).

Necesitamos repensar la cultura que nos hace egoístas y criminales en potencia y construir una que nos identifique con el otro, con lo humano y diverso y nos libremos así de todo mal; no hacerlo así, permitirá clavar millones de cruces y volver a crucificar al Nazareno, el colmo de este mercantilismo, es el pingüe negocio, que hace la iglesia con la representación anual de la tragedia.

Por supuesto que no necesitamos más Cristos, basta con uno, lo que necesitamos son más ciudadanos conscientes que no se vendan al mejor postor y menos a los romanos y luchemos en conjunto para lograr la justicia, la equidad y la paz, derrotando la corrupción, la injusticia y la violencia y no volvamos dentro de un año a gritar: la muerte de Cristo ¡Otra vez!